El rock en los “tiempos del cólera”

Buenos días, buenas tardes, buenas noches...

Para que una banda pueda tocar en bares y boliches, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, exige un “permiso especial” debido al fantasma de la inseguridad que habita luego de Cromañón.
A través del artículo quince de la ordenanza 24.654 (sobre funcionamiento de Locales de Música, Canto y Variedades), se exige una autorización especial que pone un tope de “cinco artistas” en escena para que el show se pueda realizar, además de fijar un límite horario para su ejecución.
El Gobierno de la Ciudad, también exige el listado de los músicos que pasarán por el lugar del recital con un año de anticipación, especificando sus nombres y género musical al que se dedican. Con todos esos requisitos, los lugares habilitados para tocar en vivo se redujeron a menos de un 10 por ciento.
En 2007 la Unión de Músicos Independientes (UMI) le inició una acción legal al Gobierno para que la Justicia considerara inconstitucionales las ordenanzas propuestas.
A la lucha de esta asociación y a la de miles de bandas, se sumo el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) con un dictamen que proclamó, hace quince días, en el que se califica de discriminatorios los permisos especiales que se le exigen a los músicos para tocar en vivo en la Ciudad.
La UMI, sostiene que “la principal actividad generadora de ingresos que perciben es la ejecución de música en vivo, y que, en el ámbito de esta ciudad, se les pide una autorización especial, a diferencia de otros espectáculos que se desarrollan en espacios públicos”.
El INADI considera que la “diferenciación entre los músicos y cantantes y todas aquellas personas que pueden ser consideradas artistas, resulta arbitraria y carente de razonabilidad, constituyéndose en una auténtica violación al derecho a la igualdad.”
Tampoco encuentra sustento lógico que “la actividad deba ser desarrollada por un máximo de 5 artistas y dentro de un límite horario determinado”.
“No podemos aceptar que se instale el concepto de que la música en vivo es peligrosa para la sociedad. Luego de la tragedia de Cromagnon, todos comprendimos la locura que significaba encender una bengala en un lugar cerrado o lo perverso de una puerta de emergencia cerrada. Pero el Gobierno de la Ciudad legisló con el criterio de que el peligro es la actividad y no las condiciones en las que se desarrolla" expresó el Presidente de la UMI.
El INADI afirma que “la legitimidad de brindar seguridad a todo el que asiste a un espectáculo musical, no se logra estigmatizando a la actividad de los músicos, sino velando porque los espacios físicos donde se desarrolle la misma se encuentren correctamente habilitados”.

Hasta el próximo resumen.

Bs As Durito

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